
FOTOS: JORGE VERASTEGUI «CANITO»
Especial para NuestraGenteDigital
La imagen del Señor de los Milagros se reencuentra con sus feligreses un año más. El sábado, inició una de las principales festividades católicas del Perú, en la cual la devoción popular se erige como refugio en común en torno al Cristo Morado. Una tradición que busca llevar la renovación de la fe, esperanza y unión a millones de fieles, como lo ha hecho desde hace varias generaciones.

La historia del Señor de los Milagros se remonta a 1650, cuando un esclavo de origen angoleño -identificado como “Benito” o Pedro Dalcón, según los relatos- pintó en el barrio de Pachacamilla, en Lima, una imagen de Cristo crucificado sobre un muro de adobe. Esta fue plasmada en las paredes de la cofradía de angoleños sin tener idea de la magnitud que adquiriría.

VER AQUÍ: FERVOR NAZARENO INVADE LIMA…
Fieles acuden masivamente, hoy jueves 8 de octubre, a misas previas a la gran Procesión del Señor de los Milagros…
Fotos: Jorge Luis Verastegui «CANITO» / COBERTURA ESPECIAL DESDE LIMA PARA Nuestra Gente
Fue durante la tarde de un 13 de noviembre de 1655 cuando un terremoto de fuerte magnitud -entre 7.7 a 7.8 en la escala de Ritcher- remeció a la Lima virreinal, en cuyas construcciones predominaban los cimientos de adobe, quincha y techos ligeros. El sismo dejó miles de víctimas mortales, casonas colapsadas, innumerables damnificados y mucho miedo entre los ciudadanos. Sin embargo, entre tanta desolación, hubo un hecho que despertó la esperanza en el pueblo.

La zona de Pachacamilla había quedado muy afectada, con todas las paredes del local de la cofradía derrumbadas, a excepción de una: aquel muro de adobe en donde yacía la figura del Cristo crucificado, el cual quedó sin daño alguno, llegando a ser considerado como el primer milagro del Cristo de Pachacamilla.

A raíz de este suceso, la población empezó a reunirse para venerar la imagen los viernes por la noche. La peregrinación alrededor del Cristo de Pachacamilla aumentó progresivamente, lo cual despertó la atención de las autoridades eclesiásticas.
Fue así como el Párroco de San Sebastián le comunicó al Virrey de aquella época, Pedro Antonio Fernández de Castro, su disconformidad por esta adoración y solicitó la intervención para su eliminación. La autoridad verificó su existencia y ordenó a diferentes personas cumplir con su borrado, pero los intentos fueron fallidos. Ante ello y sumado al disgusto de la población, el Virrey revocó su medida y dispuso que el vicario autorizase su culto. De esta manera, el 14 de septiembre de 1671 se celebró la primera misa en honor al Señor de los Milagros.

Un nuevo terremoto volvió golpear a Lima y Callao el 20 de octubre de 1687, provocando que la ermita edificada al Cristo de Pachacamilla se derrumbe, pero sin generar afectaciones en la imagen. A raíz de su exposición al peligro, fue el español Sebastián de Antuñano y Rivas quien dispuso la confección de una copia al óleo exacta al original. Además, organizó su primera salida en las calles de Pachacamilla, exhibiendo el lienzo que sale a las procesiones hasta estos días -con una restauración realizada en el año 1991 por expertos del Museo Pedro de Osma-.\

Así, en total, la historia dicta que la imagen del Cristo de Pachacamilla ha soportado hasta tres terremotos y un maremoto. Su relato y los numerosos milagros que se le atribuyen han inspirado -hasta el día de hoy- la fe y devoción de cientos de peruanos, quienes en octubre aprovechan para acompañar la sagrada imagen desde el Santuario de las Nazarenas -su lugar de descanso habitual- rendirle homenaje y admiración. (Con notas de RPP)





Deja una respuesta